Rotura de labrum: causas, síntomas y tratamiento desde la traumatología

Rotura de labrum: causas, síntomas y tratamiento desde la traumatología

Qué es – El labrum y su función – Tipos de rotura – Causas – Síntomas – Diagnóstico – Tratamiento – Recuperación y pronóstico

 

Qué es

 

La rotura de labrum es una lesión relativamente frecuente en la práctica traumatológica, especialmente en pacientes activos y deportistas. Puede afectar tanto a la articulación del hombro como a la cadera y, aunque en algunos casos pasa desapercibida durante meses, puede generar dolor persistente, inestabilidad articular y limitación funcional si no se diagnostica y trata adecuadamente.

En este artículo abordamos qué es el labrum, cuáles son las causas más habituales de su rotura, los síntomas que produce y las opciones terapéuticas disponibles desde el punto de vista de la traumatología.

 

Qué es el labrum y cuál es su función

 

El labrum es una estructura fibrocartilaginosa que rodea el borde de determinadas articulaciones, principalmente el hombro (labrum glenoideo) y la cadera (labrum acetabular). Su función principal es aumentar la estabilidad articular, profundizando la cavidad donde encaja la cabeza del hueso y contribuyendo a una mejor distribución de las cargas.

Además, el labrum actúa como punto de inserción de ligamentos y contribuye al sellado articular, favoreciendo la correcta lubricación y biomecánica de la articulación. Cuando esta estructura se lesiona, la estabilidad y el movimiento normal pueden verse comprometidos.

 

Tipos de rotura de labrum

 

Las roturas del labrum pueden clasificarse según la articulación afectada y el patrón de la lesión.

Rotura de labrum en el hombro

En el hombro, las roturas más frecuentes son:

  • lesión SLAP (superior labrum anterior to posterior), que afecta a la parte superior del labrum y suele asociarse a movimientos repetitivos por encima de la cabeza.
  • roturas anteriores o posteriores, relacionadas con episodios de luxación o subluxación del hombro.

Rotura de labrum en la cadera

En la cadera, la rotura del labrum acetabular es habitual en pacientes jóvenes y deportistas, y con frecuencia se asocia a alteraciones anatómicas como el choque femoroacetabular.

 

Causas más frecuentes de la rotura de labrum

 

Las causas de la rotura de labrum pueden variar según la edad, el nivel de actividad y la articulación implicada, pero las más habituales incluyen:

  • traumatismos directos o caídas.
  • luxaciones articulares, especialmente en el hombro.
  • movimientos repetitivos, como lanzamientos, natación o deportes de raqueta.
  • alteraciones biomecánicas o anatómicas de la articulación.
  • procesos degenerativos relacionados con la edad.

En muchos casos, la lesión no se produce por un único evento traumático, sino por microtraumatismos repetidos a lo largo del tiempo.

 

Síntomas de la rotura de labrum

 

Los síntomas pueden ser variables y, en ocasiones, poco específicos, lo que dificulta el diagnóstico inicial. Entre los más frecuentes destacan:

  • dolor profundo en la articulación, que aumenta con el movimiento.
  • sensación de chasquido, bloqueo o enganche articular.
  • pérdida de fuerza o resistencia.
  • inestabilidad o sensación de que la articulación “falla”.
  • limitación de la movilidad, especialmente en gestos concretos.

En la cadera, el dolor suele localizarse en la ingle o región lateral, mientras que en el hombro puede irradiar hacia el brazo.

 

Diagnóstico en traumatología

 

El diagnóstico de la rotura de labrum se basa en una correcta valoración clínica, apoyada en pruebas de imagen específicas.

Durante la exploración física, el traumatólogo realiza maniobras dirigidas a reproducir el dolor o la inestabilidad. Sin embargo, la confirmación diagnóstica suele requerir pruebas complementarias.

La resonancia magnética, especialmente con artrografía, es la técnica de elección para visualizar el labrum y determinar el tipo y extensión de la lesión. En algunos casos, la artroscopia diagnóstica permite confirmar el diagnóstico y tratar la lesión en el mismo acto quirúrgico.

 

Tratamiento de la rotura de labrum

 

El tratamiento depende de diversos factores, como la edad del paciente, el nivel de actividad, la localización de la rotura y la intensidad de los síntomas.

Tratamiento conservador

En casos leves o en pacientes con baja demanda funcional, puede optarse inicialmente por un tratamiento conservador, que incluye:

  • reposo relativo y modificación de la actividad.
  • tratamiento farmacológico para el control del dolor y la inflamación.
  • fisioterapia dirigida a mejorar la estabilidad y el control muscular.
  • infiltraciones intraarticulares en casos seleccionados.

Este enfoque puede ser eficaz cuando la lesión no compromete gravemente la estabilidad articular.

Tratamiento quirúrgico

Cuando el tratamiento conservador no es suficiente o existe una rotura significativa, el tratamiento quirúrgico suele ser la opción más adecuada. La cirugía artroscópica es actualmente el procedimiento de elección, ya que permite reparar o regularizar el labrum con técnicas mínimamente invasivas.

Los objetivos de la cirugía son aliviar el dolor, restaurar la estabilidad articular y permitir una recuperación funcional completa. La decisión quirúrgica debe individualizarse tras una valoración traumatológica especializada.

 

Recuperación y pronóstico

 

La recuperación tras una rotura de labrum depende del tipo de tratamiento realizado. En el tratamiento conservador, la mejoría puede observarse progresivamente en semanas o meses. Tras la cirugía, es fundamental seguir un programa de rehabilitación estructurado.

La fisioterapia postoperatoria se orienta inicialmente a proteger la reparación y, posteriormente, a recuperar movilidad, fuerza y control neuromuscular. En general, el pronóstico es favorable si el diagnóstico y el tratamiento son adecuados, permitiendo al paciente retomar su actividad habitual, incluido el deporte, en la mayoría de los casos.

 

Resumiendo

 

La rotura de labrum es una lesión que puede pasar desapercibida, pero que tiene un impacto significativo en la estabilidad y función articular. Un diagnóstico precoz y un abordaje adecuado desde la traumatología son claves para evitar la cronificación del dolor y las limitaciones funcionales.

Ante la presencia de dolor persistente, chasquidos articulares o sensación de inestabilidad, es recomendable consultar con un especialista en traumatología para una valoración precisa y un tratamiento personalizado.

 

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???? Este artículo está pensado para aportar información general. No sustituye la valoración de un especialista en traumatología.

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